Cata XI del Club Cervecero de Toledo


Antes de nada, decir que hemos mutado la temática del blog: ahora es el blog de Club Cervecero de Toledo, un club de cata, que lleva casi un año en la capital.
Comenzamos por la cata que, según mis cuentas, es la undécima, aunque seguro que algún colega me corrige sabiamente. Esta es la versión de jueves (ya hubo otra a principios de mes, en martes). Y decir que, personalmente, para mí, ha sido la mejor cata hasta el momento. Como siempre, un ambiente genial, todo muy divertido, muchísima comida, pero, sobre todo, muchas y grandísimas cervezas.
La tarde comenzó con una Saison llamada Cellar Door, de la marca Stillwater que estaba riquísima. Yo no sé por qué no hemos tomado más Saison y menos Lambic y cosas así. Además de tener una etiqueta preciosa, esta cerveza americana nos enamoró por su olor herbal y por su sabor. Es una cerveza con salvia y al principio se nota muchísimo. Y a medida que se calienta, va teniendo más regusto aromático, a otras plantas, como la hierbabuena. Notable muy alto, por no decir sobresaliente, por aquello de la novedad.
Y como queríamos sopa, tuvimos dos tazas. Porque la siguiente fue otra Saison, concretamente, la De Glazen Toren. Se trata de una cerveza belga muy bien presentada, en botalla de 75 cl. envuelta en  papel y sin etiqueta interna. Después es una Saison clásica, con todas las letras. Después de la anterior, nos supo mucho más achampanada, y mucho más seca. A la mayoría, menos a Gus sin barba, nos gustó mucho más la americana. A mí personalmente, me pareció una muy buena cerveza para empezar una tarde con amigos. De nota, un bien alto.
De ahí, pasamos a una rica IPA.
En una lata preciosa nos llegó la Incarnation IPA, de Misure, elaborada por 4 Hands Brewing Co. Yo personalmente estoy un tanto cansado de IPAs pero reconozco cuando una es buena, y esta es muy buena. Un olor fantástico y un sabor con toques de galleta. Decir que la cata mejoró mucho cuando Guerrita sacó un queso azul fantástico, para no romper la costumbre, que hizo mejorar mucho los detalles de la cerveza. Un cervezón, lo reconozco, aunque también le doy un bien alto.
Y después de aquello, llegó el summun. Señores, quítense el sombrero, que vamos a hablar de la Weer & Wind de Molen. Para mi gusto, seguramente la mejor cerveza que hemos catado en el club, un cervezón con sabor a burbon, por algo se tira sus meses en barrica. Decir que la recibimos entre bromas porque, como todas las de de Molen, se presenta con una fea etiqueta blanca (que ya podían gastarse algo en diseño, con lo que vende, pensamos la mayoría), y como todas las de Molen, está riquísima; bueno, mucho mejor en este caso.
Por cierto, que para seguir con las risas, quizás influenciados ya por la alta graduación de esta cerveza, nos dimos cuenta de la fecha de caducidad, nada menos que finales de 2041. Como que va a llegar alguna a esa fecha si caen en nuestras manos.
Decir que con esta cerveza, sacamos ya la quesadilla que trajo Luismi (Susana, te lo decimos públicamente, a tus pies), que también contribuyó a mejora el gusto de la misma. En denitiva, entre unas cosas y otras, por su sabor, olor y el buen rollo que nos entró, sobresaliente alto, quizás matrícula.
Después de la de Molen, otra cerveza que prometía muchísimo, de otra marca fantástica. Se trata de la Tokyo de Brewdog. Hace poco probé la Elvis de la misma marca y me encantó, así que con sólo ver la etiqueta, me conquisto. Sin embargo, después de la anterior, la mayoría no pudimos degustarla en condiciones. Era como un cuchillo de alcohol (tiene 16,5 grados) bajando por nuestras gargantas. Hubo quien sí le sacó el toque torrefacto e incluso otros sabores más complicados. Pero yo confieso que no fui capaz. La trataré de probar en otro momento sin las papilas gustativas tan embriagadas. Por lo tanto, sin calificar.
Y eso es todo. Espero que, tras esta entrada, los compañeros se animen y nos hagan una descripción más pormenorizada de cada una de las cervezas. Hasta la próxima.

JUSTO MONROY

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TENGO UNA VITRINA CON TROFEOS, SIN SER YO DEPORTISTA


   A la hora de hablar de gastronomía nadie duda de la importancia de lo visual y no sólo se atiende al gusto y olfato. Por eso, creo que para beber, la estética también es esencial. A mucha gente le da igual que sirvan una cerveza en tubo, vaso de caña o jarra; no les importa si el envase está congelado o si se ha mojado o no el interior. Todo esto influye, aunque no lo creamos y es que, antes de beber o comer, el alimento entra primero por los ojos. Me darán la razón aquellos que comparen el tomarse una rubia de trigo en copa larga y ancha en vez de en un simple vaso de agua.
   Hoy en día es fácil encontrar en cualquier supermercado ofertas de botellas con su copa-jarra incorporada de regalo, pero hace algunas décadas el envase corporativo de cada marca era exclusivo de los bares, así que la única manera de comenzar una colección de esta índole era siendo amigo de lo ajeno. Tengo que reconocer, por tanto, que mis primeras adquisiciones fueron afanadas para la causa. También tenían dudosa procedencia las que me regalaban amigos y familiares cuando viajaban. Así conseguí los ejemplares de Chimay, Guinness o Leffe.
   Más tarde llegaron los premios por obtener varios packs de Mahou. Recopilando pruebas de compra me enviaron algunos modelos de “La Historia de la Cerveza”: en cada jarra había un grabado que representaba un momento histórico relacionado con la cerveza (el descubrimiento de América, la imprenta, Persia, el ferrocarril, etc).
   Con los años puedo presumir de una buena muestra de recipientes para disfrutar de mi bebida favorita: desde las clásicas jarras de vidrio y barro, pasando por las weizen alargadas de trigo hasta las copas tipo thistle o tulipa, más finas y decorativas.
   En los 90 recuerdo con nostalgia aquellas noches de juventud bebiendo birra en tubo o en un mini de plástico; ¡era de sibaritas tomarla de otra manera!. Pero de vez en cuando uno pisaba La Abadía de Toledo, cogía sitio en las cuevas de la planta baja y se daba el capricho de una Spaten, Alexander o Erdinger en su correspondiente cristal. Hoy el local continúa pero ya es muy diferente. También era una gozada pedir una bota de cerveza para compartir. Era curioso porque cuando el líquido llegaba al tacón había  que ser diestro al girar y pingar la bota , pues una enorme burbuja podía subir y estallarte en la cara. Fueron muchas las veces que hicimos la prueba sacrificando amigos principiantes para ver cómo se mojaban.
   Siempre supe que la “probeta” con la base de madera de la marca Kwak, la Judas o la Duvel estarían entre mis preferidas. Sólo me queda una por conseguir que me trae estupendos recuerdos y que sigue siendo de mis cervezas más queridas: el cáliz de “La Fruta Prohibida” (Hoegaarden Le Fruit Defendu). No es un vaso espectacular, al menos no tanto como otros y las figuras grabadas son siluetas comparadas con la etiqueta original pero como he dicho, me puede la melancolía. Mientras reservo un hueco en mi vitrina, la tomaré en la copa de La Trappe.
   Me prometí hace años no comprar más ejemplares: “Tengo suficientes y para todos los tipos”, me he repetido en varias ocasiones, pero de vez en cuando sucumbo a la tentación y no puedo resistirme con alguna preciosa pieza. La última que me ha conquistado es la thistle de la casa Tripel Karmeliet, cuya efigie revaloriza mi colección. Eso sí, la vitrina de mi salón que alberga los preciados modelos ya no da abasto y cada vez se parece más a una patera (permitidme la fallida expresión).

   Mucho erudito en la materia dirá que tampoco importa tanto el recipiente y que apenas influye en la cata. Tengo que discrepar, ya que hay enormes diferencias para el correcto desarrollo y persistencia de la espuma, para gozar de los olores, para que se oxigene el contenido, incluso para disfrute visual o estético. La vista y la psique prefieren una copa de vidrio que la típica jarra de barro alemana con tapa. Que sí, que suele ser bonita y conserva la temperatura, pero da igual si viertes en ella una Weihenstephan o una Delirium Tremens, ya que te pierdes el color de la bebida, los olores, apreciar la textura de la espuma, etc.
   Es doloroso perder una de estas piezas que me han acompañado en momentos tan placenteros. Cuando oigo saltar los cristales algo se astilla en mi interior. Por eso las manejo como material altamente frágil y nunca, nunca, uso el lavavajillas.


   Koldo Mikel

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CERVEZA VIKINGA, LA DECEPCIÓN NÓRDICA

   En mayo de 2015 hubo una feria medieval en el parque de la Vega de Toledo. De manera casual, me encontré allí admirando tallas de madera, infusiones y especias, bisutería, objetos diversos de la fortuna y… ¡una caseta temática de cerveza!. Su dueño tenía un tocón de árbol muy pintoresco con varios grifos de los que extraía diferentes variedades. Oriundo de Argentina, pero afincado en Aldeamayor de San Martín, provincia de Valladolid, elabora la marca Códice, con una pluralidad que incluye cerveza tostada, de trigo, ahumada, biológica, de manzana, pera, melocotón, etc. Me llamó la atención la hidromiel, fermentada gracias a una mezcla de agua y miel. Hasta hace poco no sabía que esta bebida existía realmente, ya que pensaba que era una invención de los libros de fantasía épica tipo Dragonlance y similares.

   Me escamó un poco que sólo tuviera 1,5% de alcohol, pero una botella que anuncia “auténtica cerveza Vikinga” me conquistó con facilidad y me fié de tan rudos y respetados bárbaros. La decepción fue enorme:


   Es de color claro y aspecto extraño, ya que parece cerveza aguada o mezclada con limón. Su poso es muy abundante y denso, aunque no desagradable de beber. Al olerla detecto un toque a cítricos y miel, pero muy, muy disimulado. Al probarla también me recuerda a lo mismo, salvo que el toque de limón se transforma en algo parecido a la gaseosa. Ni siquiera la jarra friki de la serie Juego de Tronos elegida para la ocasión mejoró el resultado final. Me reafirmo en que parece agua con sabor, le falta cuerpo y fuerza, y la espuma desaparece en segundos como un espejismo. ¿Acaso es esto vikingo?... si Erik el Rojo levantara la cabeza…

Nombre: Vikinga
Procedencia: Aldeamayor de San Martín (España)
Tipo de Cerveza: Hidromiel
Graduación: 1,5%
Volumen del envase: 50 cl.
Vaso recomendado: Jarra gruesa o cuerno


CÓDICE y PATAGONIA:

   Tras el desencanto inicial pensé, ¡oh ingenuo de mí!, que las otras adquisiciones del mercadillo serían más satisfactorias. Me equivocaba. Le tocó el turno a la Códice: rubia oscura, con espuma correcta y persistente. Tiene una etiqueta medieval bonita, que simula los manuscritos antiguos literarios, musicales o históricos. En ella se indica que es la variedad “Guinda”, pero yo la encuentro un regusto a aceituna con demasiada acidez. El olor es intenso a olivar y me agrada, pero el sabor que comentaba se me hace muy pesado y está tan marcado que me cuesta vaciar la copa.

Nombre: Códice
Procedencia: Aldeamayor de San Martín (España)
Graduación: 3,5%
Volumen del envase: 33 cl.
Se recomienda servir: a 8º


   La última que caté fue la llamada Patagonia: rubia algo más clara que la Códice. Según la sirvo aprecio una espuma que ya conozco. El olor vuelve a traerme a la mente la cerveza que acabo de beber. Pienso que es porque ya no soy objetivo. El gusto desagradable que me ha dejado la Códice hace que no pueda disfrutar de la siguiente, pero no es así. Aunque hay una diferencia de 3 grados entre las dos, ese toque inconfundible a aceituna delata que… ¡estoy tomando otra vez la misma cerveza!. Supongo que sería un error de embotellado o de etiquetado, porque no me puedo creer que dos ejemplares distintos elaborados por el mismo artesano sean en definitiva la misma bebida (aunque gente de confianza ya me ha hablado de casos así en el mercado actual). Así que si la anterior se hizo dura para mi paladar, esta me costó un esfuerzo digno de un guerrero nórdico.


   Esta fue mi experiencia con esta marca y tengo que hacer honor a la verdad. El resto de variedades no sé qué calidad tendrán. La web oficial no da mucha información, más bien nada y es que está tremendamente desactualizada, con una noticia por año o menos.

Nombre: Patagonia
Procedencia: Aldeamayor de San Martín (España)
Graduación: 6,2%
Volumen del envase: 33 cl.


   Koldo Mikel

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Inauguración Monster Beer Toledo

Por fín tenemos templo cervecero en forma de tienda en Toledo. Este viernes la inauguración a partir de las 18:30h. Allí estaremos. 
Y despues, directos a el Desván, a seguir la fiesta, con la Pilsner Urquell sin filtrar, de la que hablaremos tras probarla de barril, de los que solo han llegado 62 a toda España, y que solo llega una vez al año.


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CANTABRIA INFINITA, CERVEZA BENDITA. Parte 4


CIERVA

   Mis vacaciones por tierras pasiegas acabaron con la cata de la cerveza Cierva, afincada en Ampuero, a 28 kilómetros de Santander. No tuve que desplazarme hasta allí, ya que aproveché mi estancia en Liérganes para visitar “Los Picos Whisky Bar”: local enorme con patio y terraza muy extensa, hogareño, rural pero moderno, con zona donde se hacen monólogos y conciertos rockeros, y con cervezas autóctonas de la zona.
   Cierva respeta la elaboración artesanal sin pasteurizar (para no degradar los compuestos naturales), no inyectan dióxido de carbono, no filtran el contenido, y los ingredientes son los más básicos: agua, cebada malteada, lúpulo y levadura, además de semillas, frutos, etc. El poso y los sedimentos que descansan en el fondo de la botella garantizan la fermentación natural.
   Los creadores son los Cerveceros Artesanos del Asón, río de la comarca donde mucho tiempo atrás se situaban grandes glaciares alpinos y vivían moradores de las cavernas. Una de ellas, la cueva de las ciervas rojas, inspira el nombre del producto que paso a describir.
   Para distinguirlas, los hosteleros que las comercian se guían por el color de la etiqueta y la chapa, siendo así la roja, la blanca y la negra, parecido a las belgas Chimay. Atentos, por tanto, a la hora de solicitarlas.



CIERVA AMERICAN BLOND ALE:

   Fue la única de las tres variedades que no pude probar. Por ello, solo puedo mencionar las notas del tríptico publicitario cuya autoría pertenece a Daniel Fermún: “elaborada con 2 maltas y 3 lúpulos, su aspecto es dorado pajizo, con destellos amarillos intensos. Olfativamente destaca el dulce de las maltas y el aroma del lúpulo floral que recuerda al néctar y flores del geranio. Está bien equilibrada, destacando un ligero amargor de notas cítricas.”

Nombre: Cierva American Blond Ale
Procedencia: Ampuero (España)
Tipo de Cerveza: Blond Ale
Graduación: 5%
Volumen del envase: 33 cl.
IBUS: 25
Color EBC: 6,4
Se recomienda servir: 7º C.
Web:  http://cervezacierva.com



CIERVA CORIANDRE SAISON:

   Entre sus ingredientes se utilizan tres tipos de maltas y dos lúpulos. De color ámbar, turbia, tiene espuma duradera de burbuja pequeña. Se notan las especies y los toques a hierba, tanto en el olor como en el sabor, especialmente por la aportación del clavo y del cilantro, con esos matices cítricos tan reconocibles. Fue una grata sorpresa, con un cuerpo permanente y muy agradable.

Nombre: Cierva Coriandre Saison
Procedencia: Ampuero (España)
Tipo de Cerveza: Saison
Graduación: 6%
Volumen del envase: 33 cl.
IBUS: 22
Color EBC: 12,2
Se recomienda servir: 7º C.
Web:  http://cervezacierva.com



CIERVA JUNIPER ABBEY:

   Elaborada con cuatro tipos de maltas y tres lúpulos. Es de color caoba oscuro, sin llegar a ser opaca. Rica en espuma, persistente y cremosa. Olor dulce y gusto con recuerdos torrefactos, a galleta y a frutos secos. A pesar de indicar que lleva bayas de enebro, me fue imposible distinguirlas con ninguno de mis sentidos, y puedo asegurar que estaba sobrio.
   Tanto esta, como la Saison, me resultaron muy sabrosas y las disfruté con agrado.

Nombre: Cierva Juniper Abbey
Procedencia: Ampuero (España)
Tipo de Cerveza: Abadía
Graduación: 7%
Volumen del envase: 33 cl.
IBUS: 20
Color EBC: 33,3
Se recomienda servir: 9º C.
Web:  http://cervezacierva.com



   Hasta aquí mis descubrimientos por los bellos parajes cántabros. ¿Habrá parte nº 5?, esperemos que sí. Volveré para saludar a la familia y seguir explorando el rico mundo de la cerveza artesana.

   Koldo Mikel

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CERVEZA VICTORIA: No sólo por bautizar con un buen nombre se va a triunfar:

   Victoria es un nombre de la mitología romana, cuya diosa personificaba el triunfo. Muy recurrido en cualquier iniciativa, quizá por eso de la fortuna, en el mundo cervecero no es una excepción. Podemos encontrar varias cervezas con este nombre. Por ejemplo, tenemos una en Málaga y otra en México. Yo voy a hablaros hoy de la afincada en Burgos.

   Paseando por el espolón, cerca de la majestuosa catedral, está la vermutería Victoria, con música jazz y charlestón. En muchas zonas de Castilla es habitual salir antes de comer a los bares a tomar el vermut. Dentro de esta costumbre, luego cada cual bebe lo que quiere, ya sea un Martini, un Bitter Kas, un refresco o una birra. En este bonito local elaboran su propia cerveza a través de Maiken Brewery (cerveza Marbi), cuyo porcentaje alcohólico es de 6%, turbia, con un amargor excesivo al final, poco equilibrado y que se va perdiendo con cada toma (también porque el paladar se va acostumbrando). Deja un pequeño poso blanquecino que se difumina en el contenido. Su espuma es muy poco consistente, con burbuja blanca finísima. De olor escaso, tipo Golden Ale y con segunda fermentación en la botella. Su etiqueta troquelada es vistosa y original, quizá lo que más me gustó, lo cual deja bastante mal a esta marca.


   No se puede ser experto en todo. Yo no entiendo de vermouts, pero creo que este es el sitio más adecuado para tomarse uno (también fabricado por ellos). Las tapas y pinchos son espectaculares y hay que prestar especial atención a las hamburguesas de lechazo, ¡que aprendan los americanos!. La atención, a cargo de Jorge, fue muy agradable.

Nombre: Victoria
Procedencia: Burgos (España)
Tipo de Cerveza: Golden Ale
Graduación: 6 %
Volumen del envase: 33 cl.

Web: www.facebook.com/vermuteriavictoria


   Koldo Mikel

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CANTABRIA INFINITA, CERVEZA BENDITA. Parte 3

HERMOSA:

   A pesar de su nombre, no fue de las variedades de Dougall’s que más me gusto, al contrario, queda muy lejos de la grata sorpresa conseguida con la 942 y la Leyenda.

   Esta birra tiene un color amarillento turbio, espuma blanca y burbuja fina, escasa y muy poco persistente. El aroma es agradable, predominando los cítricos, pero también muy efímero. Ya en la boca su sabor es demasiado correcto, sin riesgos, suave y con toques de trigo. Su cuerpo es escaso y las expectativas creadas al principio se difuminan con cada toma.

   Su producción está limitada a los meses de verano, aconsejándose su degustación muy fría, por lo que queda claro que es una bebida  destinada a un público amplio pero desconocedor o poco exigente en el mundo de la cerveza.
 
Nombre: Hermosa
Procedencia: Liérganes (España)
Tipo de Cerveza: Kölsch (Summer Ale)
Graduación: 5%
Volumen del envase: 33 cl.
Maltas: Malta Pilsen, Maris Otter y Trigo Malteado
Lúpulos: Pacific Jade
Levadura: ALE
IBUS: 18
Color EBC: 4
Se recomienda servir: entre 3 – 5º C.
Maridaje: Escalopines de pollo empanados con mostaza dulce, terraza y buena compañía
Vaso recomendado: Vaso de tubo
www.dougalls.es (página actualmente “en fermentación”)
 
 
HAITÍ:
 
   El último tipo de Dougall’s que caté, fue una variedad doble stout negra, muy oscura, con característica espuma densa (pero de escasa retención), cremosa, marrón y, como todas las de este estilo, aroma a café, además de toques afrutados y de cereal. Su sabor suave, llena la boca pero su limitado cuerpo nos abandona con rapidez.
   A pesar de no ser un gran aficionado a este tipo de cervezas, creo que no es una stout muy destacable, ya que va de más a menos.
   Los dibujos de peces de la etiqueta me traen recuerdos del libro infantil “Soy un pez” que contaba con ilustraciones de José Ramón Sánchez y que devoré cuando era un crío. Según el texto de la botella, al comprar este ejemplar aportas 20 céntimos a un proyecto benéfico auto-gestionado en Haití. Supongo que por eso se llama así, ya que no consigo encontrar ninguna relación ni hermanamiento entre las tierras cántabras y el país de las Antillas.
 
Nombre: Haití
Procedencia: Liérganes (España)
Tipo de Cerveza: Doble Stout
Graduación: 7%
Volumen del envase: 33 cl.
Maltas: Maris Otter y Crystal     
Lúpulos: Chinook
Levadura: ALE
IBUS: Poco
Color EBC: Mucho
Se recomienda servir: entre 8 – 13º C.
Maridaje: Solidaridad
www.dougalls.es (página actualmente “en fermentación”)
 
 
   Aquí termina mi recorrido por Liérganes y por sus especialidades de Dougall’s, destacando sin dudarlo la 942 y la Leyenda, y quedándome sin probar la Raquera Dub, 942 IPA y la Invierno, que es una cerveza de temporada y sólo se elabora en los meses más fríos.
 
   Resumen de todas las variedades:

- 942
- 942 IPA (parece que se ha agotado la producción actualmente).
- Leyenda
- Tres Mares
- Hermosa
- Haití
- Invierno
- Raquera
- Raquera DUB: “La Concha Reggae Beer". Elaborada especialmente para el festival veraniego La Concha Reggae Vibes, que se celebra en La Concha de Villaescusa.
 
   Continuará...


   Koldo Mikel

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